Uso y abuso de la tecnología en el desarrollo de los niños - Centro de Educación Infantil Dolores Ramos
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Uso y abuso de la tecnología en el desarrollo de los niños

Vivimos inmersos en la sociedad de la Tecnología de la Información y la Comunicación, donde en cualquier hogar se accede al uso de pantallas a diario de una forma fácil y rápida. Ante esta situación, surge una duda: ¿Deben los niños tener acceso a las nuevas tecnologías? Y si es que sí, ¿Desde qué edad?

Estudios demuestran que el acceso a las pantallas en edades tempranas limita de manera preocupante el desarrollo social y comunicativo de los más pequeños. Las relaciones se ven afectadas en grandes dimensiones y el desarrollo evolutivo de los niños es el principal y único perjudicado.

¿Debemos alejar a nuestros hijos de los móviles, tablets o videojuegos?

Estos últimos días una noticia ha llamado especialmente la atención. Empleados de Silicon Valley, el lugar donde nace la tecnología, alejan a sus hijos de las pantallas hasta los 13 años, aproximadamente. De hecho, una obligación que adquieren las cuidadoras de los pequeños en su contrato es que no pueden mostrar cualquier pantalla a los menores durante sus horas de trabajo. Además, en los colegios se trabaja sin tecnología.

El abuso de pantallas supone que el niño tenga un tiempo de atención a otros estímulos tremendamente limitado, lo que deriva en frustraciones, pataletas y en muchas ocasiones al fracaso escolar.

Los niños son nativos digitales ya que desde edades tempranas viven en un mundo tecnológico y están familiarizados con móviles, consolas u ordenadores.

Como docentes somos conscientes de la evolución social y nos preocupa, porque este cambio generacional puede afectar al entusiasmo y a la pasión por aprender.

A día de hoy, es raro estar en un restaurante y ver a un niño distrayéndose con un libro o un dibujo. Como padres, abusamos de las pantallas para que los pequeños no molesten pero no somos conscientes de las consecuencias que acarrearán en un futuro.

Hace unos meses nos visitó Nuria Pérez, Creative Coach de Sparks & Rockets, e hizo especial hincapié en la necesidad de que el niño tenga su espacio. “Poco y bien es mejor que mucho y mal. El niño necesita soledad, quietud, menos estímulos, menos juguetes… en el aburrimiento florecen las ideas”, señaló.

Las frustraciones, la poca paciencia y el no tolerar los cambios de tiempo suponen problemas conductuales en los niños. Además, estos problemas se trasladan a las familias provocando malestar y malas relaciones entre padres e hijos. Y cuanto más mayores son los niños, menos manejables son todos estas dificultades.

Así que recomendamos solucionar el problema desde abajo, desde la base, y enseñemos a las nuevas generaciones a distraerse de manera creativa, a relacionarse con sus iguales. Es importante educarlos en el respeto y la tolerancia, y sobre todo, disfrutemos de nuestros pequeños.

Creemos que es importante ofrecerles tiempo de calidad, de conversación y dedicación para conocer sus gustos e intereses. De esta forma, potenciaremos al máximo su imaginación y creatividad en un mundo que van descubriendo a través de diferentes emociones.

En definitiva, ofrezcámosles a nuestros pequeños las mejores experiencias que puedan tener.